El hombre al que la muerte despreció.
Por: Juan Mazondo A.
Primera pista Cap.13
-Hola Doctor.- dijo sentándose en el taburete vacío a su lado.
El hombre levanto la vista, y se le quedo mirando por un instante -¿Le conozco? .dijo con aire de aburrimiento.
-Mi nombre es Andrés Duval, soy reportero, y estuvimos juntos en el desentierro y cremación del Sr. Amorena.
El médico levanto su copa y de un trago bebió el resto del contenido, hizo una seña al cantinero para que la volviera a llenar y dijo sin dirigirse a nadie en particular –Maldito tipo, impidió lo que pudo ser mi única oportunidad en la vida. Si no hubiera cremado al viejo, estoy seguro de que pude dejar a los malditos muertos y volver a la investigación, pero no, a él todo lo que le importaba era enterrar de nuevo al viejo, y que se olvidara el asunto, y usted, y los malditos medios, también tienen su parte de culpa, si no hubieran estado ahí como buitres, tal vez me hubieran permitido estudiar el cadáver. –dijo dirigiéndose a Duval.
-Igual que usted, solo hacíamos nuestro trabajo doctor.
-Trabajo que consiste en sacar el mayor provecho del morbo de la gente, aunque para ello arruinen el futuro de los demás, pero también a ustedes les vieron la cara, pagaron un montón de dinero al pinché chamaquito por un video editado.
-¿Porque lo dice doctor? –Pregunto Duval, cuya mente de periodista empezó a funcionar en espera de la revelación.
-Porque vi el video que les vendió, yo estaba en el ¿lo recuerda?- dijo el médico que no se había tomado la molestia de preguntar el medio para el que trabajaba Duval.
-Por supuesto doctor.
-Pues recuerdo que hice un comentario que no aparece en el video.
-¿A qué comentario se refiere? Pregunto Andrés cada vez más intrigado.
-Recuerdo perfectamente, que antes de que el maldito cambiara de opinión y no me permitiera estudiar el cuerpo. Yo dije, que si no fuera imposible, podría jurar que el cadáver estaba sudando. Y este comentario no aparece en el video, así que si suprimieron esto, es muy probable que hayan suprimido muchas otras cosas, así que me alegro de que los hayan estafado.
La mente de Andrés Duval trabajaba a todo vapor, sopesando lo que el médico le dijera, y poniéndose en el lugar del señor Jorge Amorena, quizás aun fuera posible lograr su gran reportaje, no sabía qué, pero intuía que en todo aquello había mucho más de lo que les habían dejado saber, por lo pronto había que exprimir al médico, para obtener la mayor cantidad de datos posibles, quizás algunos sirvieran para poner las piezas en su lugar.
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