domingo, 13 de marzo de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 41 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.

Por: Juan Mazondo A.
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Libre para volver a investigar.  Cap. 41

La noche anterior, el sonido de la sirena de una ambulancia, rompía el silencio de la noche. Andrés Duval y su piloto y camarógrafo Israel Díaz, después de dos meses de permanecer secuestrados por la guerrilla iraquí, finalmente habían sido liberados, ambos se encontraban delicados de salud, por lo que no se permitió a sus compañeros de prensa hacer el reportaje esperado por todos. Sin embargo, las cámaras no dejaron de trasmitir el traslado desde el callejón en que fueron abandonados por sus secuestradores, después de cobrar el rescate, que fue pagado por la televisora para la que ahora trabajaban.

Andrés e Israel fueron internados en un hospital del Cairo, y sometido a diferentes análisis para conocer su estado de salud, el cual, fuera de cierto grado de desnutrición y las secuelas del maltrato físico y psicológico a que fueron sometidos durante el cautiverio, resulto satisfactorio, lo primero y más urgente había sido el someterlos a un lavado y desinfectado completo, pues ambos se encontraban llenos de piojos, chinches y algunos otros bichos, señales claras de la miserable existencia en que habían vivido aquellos dos meses.
Ahora ya limpio y en su cama de hospital, Andrés pensaba en su futuro y en lo que había sabido por  Israel durante su cautiverio. Recordó que ambos para matar el tiempo habían estado haciendo reminiscencias de sus vidas antes de dedicarse al periodismo. Cuando Israel le contó que una noche le toco hacer como piloto de un helicóptero de una empresa privada, el traslado de un  hombre, de un hospital que aun no se inauguraba,  a un lugar junto a una pequeña laguna, Los focos rojos se encendieron en su cerebro, así  que preguntando y repreguntando, pronto tuvo claro que se trataba ni más ni menos que de su esquivo amigo Jorge Amorena y  que el traslado había ocurrido la noche anterior al encuentro que tuvo con su hijo, con razón se había mostrado tan interesado en mostrarle todo el hospital. ¡Como se habría reído de él! Pero lo que más le  impresiono de la historia de Israel, fue que le aseguro que el  hombre estaba vivo, aunque inconsciente, si no, ¿Por qué le tenían con sondas en las venas? Ese día Andrés se juro que si salía vivo, aceptaría el puesto de conductor de un noticiero que le había sido ofrecido, y que en la próxima oportunidad,  no llegaría tarde a la cita con su primer reportaje, el se encargaría de develar al mundo el misterio de Jorge Amorena. ¡El hombre que volvió de la tumba!

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