Por: Juan Mazondo A.
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La respuesta. Cap. 33
-No hay ningún problema, después de ver la película todo me ha quedado muy claro, recuerdo perfectamente el ataque, que en realidad no fue uno sino tres, recuerdo el dolor en el pecho, la desesperación por no poder respirar, y la angustia al pensar que me estaba muriendo. De pronto todas esas sensaciones desaparecieron, recuerdo una luz muy intensa tan blanca como jamás antes la había visto antes, después recuerdo que me invadió un sentimiento de bienestar total, casi diría que absoluto, sentí que mis padres y mis hijos muertos venían a recibirme y después… Nada.
-Nada. ¿Cómo nada?
-Así es nada. Absolutamente nada. O sea que después de aquella luz, lo siguiente que recuerdo es haberlos visto junto a mi cama y que no podía hablar ni moverme, o tal vez oía algo como rumores o palabras sueltas que como que quedaron grabadas, pero que me doy cuenta que son del tiempo en que me estaba recuperando, después de que como vimos me desenterraron. Pero entre los recuerdos actuales y aquella luz que termino con mis sufrimientos del ataque no hay absolutamente nada.
-¿De todo el año que pasaste enterrado, no hay ningún recuerdo?
-Para mí ese año que dicen, no existió, jamás supe que fui enterrado, ni que estuve muerto, ni nada, o sea que simplemente, después del recuerdo de la luz, siguen los de ahora, como si fuese solo al día siguiente o en la hora siguiente. No sé cómo explicarlo, el caso es que entre unos y otros no existe ningún lapso de tiempo.
-¿Y no estuviste en el cielo, o en el infierno? ¿O ya de perdis en el purgatorio?- Pregunto Jorgito.
-Ya lo dije, nada, absolutamente nada.
-¿O sea que después de la muerte no hay nada?
-O no hay nada, o como dijeron, no estuve muerto porque las muerte me desprecio.
-¿Pero sí eres mi abuelo, Verdad?- Pregunto Jorgito.
-Claro ¿Pues quien piensas que soy?
-Qué tal sí resultas ser un vampiro cómo Bree Tanner.
-Jorgito Ya deja de decir tonterías- Le amonesto la madre. –Además Bree era vampira, no vampiro.
-Bueno pues ahora resulta que estas de nuevo entre los vivos, y hay algo que tenemos que resolver- Señalo AC
-¿A qué te refieres?- pregunto Don Jorge a su hijo.
-A que como viste en la película, todos suponen que sigues muerto, ¿Cómo deseas que te revivamos oficialmente?
-La verdad no lo sé. ¿Es indispensable hacerlo?
-Para que puedas volver a actuar en sociedad, yo creo que sí.
¿Tú qué dices mujer? ¿Quieres viajar, visitar o recibir amigos, y ser famosa? ¿Es lo que deseas?
-Si de mi depende, me gustaría pasarme lo que me queda de vida en este lugar, y no quiero más visitas que las que tenemos ahora.- respondió Doña Luz.
-Entonces no veo el caso de que se enteren de que volví, después de todo si aquí Lucita cambia de idea, siempre habrá tiempo para ingresar en el libro de Ginés.
-¿Y no se aburrirán tanto tiempo solos?- Pregunto Licha.
Don Jorge y su esposa cruzaron una picara sonrisa, que no paso desapercibida por Jorgito.
-¡Órale con los abuelos!, andan de luna de miel.
-¡Jorgito!, no seas grosero.
-Porque grosero, madre, no licaste la sonrisita que se echaron.
-¡Basta!
-Déjalo mujer, no tiene importancia.
-Oídlo abuela, dizque no tiene importancia.
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