lunes, 28 de febrero de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 36 Blog novela

El hombre al que la muerte despreció.

Por: Juan Mazondo A.
Léela en mi blog, es más fácil
 


El intruso. Cap. 36

Nado vigorosamente hasta llegar a la playa. Cuando arribó el hombre dijo.
-Creí que no vivía nadie por estos rumbos. ¿De dónde sale usted? ¿De atrás de la cascada?
-Desde luego que no, pero si vivo aquí.
-¿Aquí? ¿Y dónde? Yo hace tres años que descubrí este maravilloso lugar,  he venido dos veces por año, y jamás vi a persona alguna. Además no he visto ninguna construcción por aquí cerca.
-Será porque tiene mala vista o porque no sabe buscar. ¿Cuántas personas le acompañan?
-Nadie, vengo solo. Como le dije he estado viniendo cada seis meses en los últimos tres años por un par de semanas, creí que nadie más conocía este lugar. ¿En serio vive aquí?
-Así es, este lugar me pertenece, de hecho yo hice construir esta playa y la cabaña donde vivo con mi esposa.
-¿Cuál cabaña?
-Esa- Dijo don Jorge señalando el lugar en que esta se encontraba.
-Me está tomando el pelo, ahí no hay ninguna cabaña.
-Y sin embargo la hay. ¿Puedo preguntar a que viene cada seis meses?
-Le parecerá extraño, pero además de descansar vengo también a trabajar.
-Creo que estoy siendo un mal anfitrión, porque no nos acompaña a almorzar y nos cuenta.
El hombre miro hacia todos lados sin ver nada más que la vegetación del lugar. -¿Lo dice en serio verdad?
-Por supuesto, venga.
Caminaron hacia la cabaña, el visitante era un hombre de unos 35 años, de piel blanca y pelo negro que empezaba a dar señales de una insipiente calvicie, de cerca de un metro ochenta y de cuerpo atlético, usaba lentes y vestía solo bermudas y una camisa desabotonada. Don Jorge pasó por atrás de los arbustos que impedían la vista de la puerta de la casa y dijo.
-Como puede ver ya hemos llegado.
-¡Dios mío! Jamás la vi, y he pasado sobre ella muchas veces.
-Lo que demuestra que conseguí mi propósito.
Cuando entraron a la casa el visitante se quedo asombrado.
-¡Dios, no es posible!- Exclamo –Es casi una mansión y yo jamás sospeche de su existencia. He pasado al menos un mese viviendo casi encima de ella y jamás la vi.
-Tendré que felicitar al arquitecto, que tan bien logro realizar mi idea. Pero pase, vamos al comedor para que tome asiento mientras el almuerzo está listo.
Una vez instalado su visitante don Jorge dijo. –Permítame un momento mientras veo si mi esposa ya esta lista.- Salió del comedor y se dirigió a la recamara de donde poco después regresaba con su esposa.
-Creo que ha llegado el momento de las presentaciones, ella es mi esposa Luz y yo soy Jorge Amorena. ¿Y usted es…?
-Luís Ángel Borja para servirles.
-Tanto gusto.- Dijo doña Luz  – ¿Le agradarían unos huevos montados a caballo para almorzar?
-La verdad, no conozco ese platillo, pero sin duda estará bien.
-Es el desayuno preferido de mi esposo, o al menos lo es ahora, creo que le agradaran.
Doña Luz se dirigió a la cocina donde ya María la Hija de Pedro preparaba el desayuno. En el comedor don Jorge y Luís Ángel continuaron la plática.
-Me decía que ha estado viniendo a descansar y trabajar, dos palabras que aparentemente se contraponen. ¿Cómo está eso?


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