Por: Juan Mazondo A.
Léela en mi blog, es más fácil
El paraíso Cap. 26
-Pues si mi compadre revive, sin duda será aquí, es cómo regresar al paraíso terrenal.
-Algo de razón tiene compadre ¿Les parece si empezamos a acomodar las cosas?
Dos días después en una 4x4 llegaba Jorge hijo, junto con su familia.
-Ya había olvidado lo hermoso que es esto, ¿Cómo pudimos estar tanto tiempo sin venir?
-¿Qué tal AC, tuvieron buen viaje?
-Susi, Licha, que gusto verles, Jorgito ¿Cómo estás?- les saludo Doña Luz –pasen deben de estar cansados por el viaje.
-Hola suegra.
-Que tal Abue.- Dijo Licha
-Hola ¿Cómo está el abuelo? ¿Ya se metió a nadar?- dijo Jorgito
-Niño no seas irrespetuoso- Le regaño la madre.
-¿Por qué irrespetuoso? Si el abuelo y yo ya nos llevamos de a cuartos.
-Niños metan y acomoden todas las cosas.
-Nomás las meto, luego las acomodo- dijo Jorgito –horita, primero le hecho un ojo al abuelo y luego nos vamos nadar.
-Yo estoy de acuerdo con él- remató Licha.
Cuando los niños salieron a nadar, Jorge dijo. –No saben lo cerca que estuvimos de ser descubiertos.
-¿Por qué, qué paso AC?-Pregunto Miguel.
-Anteayer, después de que ustedes salieron, tuve la visita de un periodista, el tipo ha estado investigando, supo por el forense que editamos el video, y localizo a uno de los brujos que estuvieron presentes en la ceremonia en que desenterraron a mi padre, así que saco conclusiones, y estaba seguro de que no lo incineramos.
-¿Y qué le dijiste?
-Le dije que estaba loco, y que jamás vi la nota que él decía que dejaron los brujos. El insistió en que lo iba a probar, y yo le dije que me encantaría ver a mi padre como ave Fénix resurgir de sus cenizas.
-¿Te creyó?
-Ni una coma, ayer me siguió sin que me diera cuenta cuando fui a la clínica para reponer los que gastamos, y checar que no quedasen huellas de nuestra presencia. Al salir ahí estaba él. Totalmente convencido de que en ese lugar estaba mi padre. Lo hice pasar y le obligue a revisar totalmente el hospital, cuando no lo encontró, pregunto qué, que hacía yo ahí.
-¿Y tú que le dijiste?
-Nada, le dije que si no me podía creer que una persona que había estado muerta y enterrada un año y después había sido incinerada, estaba muerta. Menos creería cualquier explicación que le diera de porque estaba en ese lugar. ¿Pero se imaginan si nos cae dos días antes?
-Pues si que anduvo cerca, habrá que tener más cuidado.
-Así es. Pasando a otro tema, pase con Pedro y les dije que estaban aquí, vendrá dos veces por semana. Para ver que se les ofrece le deje una lista de víveres, si quieren ustedes cambian lo que no les guste, nomás acuérdense de no pedir cosas difíciles de encontrar aquí. Tendrán que conformarse con lo que el campo produce. ¡Ah! Lo olvidaba, estos cuates viven tan aislados que no se enteran de nada, me pregunto por papa y le dije que estaba un tanto enfermo, que esa era la razón por la que había querido venir.
-¿Y si quiere verlo?
-Si quiere verlo, pues lo encontrara dormido.
Al día siguiente, en medio de las protestas de los chicos que deseaban quedarse más tiempo, la familia y el doctor, regresaron a la ciudad. Sin que Don Jorge tuviera nueva mejoría.
-Pues al fin nos han dejado solos comadre.
-Así es compadre, pero ni se alebreste, porque ahí está mi marido, un poco tieso, pero ahí está.
-Que paso comadre no se manche con mi compadre.
-Pues más le vale que se apure a despertar, o cuando lo haga va a parecer venado.
-No me este maloreando comadre, porque en esta soledad y en un escenario tan romántico, capaz de que se me alebresta la hormona.
-Ni se apunte compadre, que no lo digo por usted, sino por el hijo de Pedro, según recuerdo el muchacho esta de muy buen ver. Además, a usted ya se le seco la hormona.
-Tal vez comadre, pero acuérdese que estamos en época de resurrecciones.
-Bueno, dejemos eso y vamos a ver a su compadre.
Entraron a la casa, Don Jorge seguía en la misma situación. Le quitaron la sabana y procedieron a darle el masaje de la tarde. Los músculos de Don Jorge seguían tan rígidos como siempre y guardaba la misma posición en que fue enterrado.
-No cabe duda de que mi hijo es medio tarado, ¿Cómo vamos a dejar que Pedro y su hijo lo vean en este estado? Es cierto que parece dormido. ¿Pero, cuantas personas conoce usted que duerman con los brazos cruzados sobre el pecho? Porque la verdad yo no he visto a nadie.
-¿Y ha visto a muchos comadre?
-Si a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos.
-Ya veo.
-¿Y que le gustaría hacer para pasar la tarde? ver una película en la video, leer, jugar cartas, o un café con un poco de conversación. Nadar no le ofrezco, porque a su edad capaz de que pesca una pulmonía.
-Lo que usted prefiera comadre, aunque lo de la nadada, si lo dejamos para el medio día. Pá que le buscamos tres pies al gato.
Si la quieres leer completa. Subscríbete a mi blog por email… es gratis
No hay comentarios:
Publicar un comentario