El hombre al que la muerte despreció.
Por: Juan Mazondo A.Léela en mi blog, es más fácil
Cap.47 Noticiero. Toma de rehenes.
-“Bienvenidos a un día más en la historia del mundo, soy Andrés Duval, compartiendo con ustedes las noticias del día”.
-Esta mañana un comando armado entro en la matriz de banco Intermundial con objeto de llevar a cabo un asalto, sin embargo la alarma fue activada y desde hace más de cuatro horas lo que pretendió ser un asalto se ha convertido en una toma de rehenes. Aproximadamente cuarenta personas entre empleados y clientes del banco se encuentran retenidos por los asaltantes, quienes exigen un helicóptero y cien millones de pesos para liberarlos. El procurador de justicia de esta ciudad capital se encuentra a cargo de las operaciones para el rescate de los rehenes, y en este momento lo tenemos al telefono. Señor procurador. En este espacio informativo como en muchos otros nos quejamos de que las autoridades siempre llegan tarde a los asaltos, y hoy que han llegado a tiempo, resulta de que el problema se ha agravado mucho más que cuando llegan tarde. ¿Que nos puede informar al respecto?
-Desgraciadamente así es, al responder al llamado de alerta del banco, los ladrones han tomado como prisioneras a todas las personas que se encuentran en el banco. Y están pidiendo para liberarles una cantidad muy superior a lo que tiene el banco, sin embargo estoy convencido de que podremos negociar con ellos la liberación de los rehenes, sin tener que cumplir con sus pretensiones.
-¿En que se basa para creer eso?
-En que pienso que están exagerando sus demandas para poder salir bien librados.
De pronto se abrió una de las ventanas del banco y apareció uno de los rehenes a quien sujetaba uno de los asaltantes.
-¡Hey! Procurador, porque no volteas y le dices a este tipo que por tu culpa será un cadáver, que solo estamos exagerando.- Grito el tipo encapuchado mientras colocaba la pistola en la sien derecha del rehén. Quien gritaba desesperado suplicando por su vida.
El procurador suspendió la entrevista y grito al asaltante.
-¡No lo haga! Espere, si lo hace ya no habrá vuelta atrás, hasta ahora no han matado a nadie. Aun podemos negociar.
-¿Podemos? ¿Cómo? Si crees que solo estamos blofeando, ¿necesitas un par de cadáveres para que nos creas?
-Espera, por favor les creo…
De pronto el asaltante giro y encañono a alguien que no era visible para los espectadores y policías fuera del banco, de un jalón hizo entrar al rehén y el mismo desapareció de la vista.
Como te prometíhe leido tu capítulo y me parece que tiene mucha fuerza.
ResponderEliminarEspero que entres en mi página y te guste la idea de crear lectura para quien quiera leer.
Soy un poco torpe con esto de las redes, seguro que desde el buscador Google marcandole fecarsanto accedes pero prueba con este enlace:http://fecarsanto.blogspot.com/
un saludo
fecarsanto