jueves, 19 de mayo de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 62 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.
Por: Juan Mazondo A.
Léela en mi blog, es más fácil
 

Cap.62  Segundo acto.

-¿Qué clase de juego es este?- rugió el llamado Pedro.
-Si Marieta ¿a qué estás jugando?- pregunto Aldo el otro chico.
-Si les interesa, ya les dije, vayan a mi casa a las hora que salga ahora tengo que trabajar.- Dio media vuelta para irse pero Pedro la tomo del brazo.
-No, no en tu casa, quiero saberlo ahora mismo.-Exigió Pedro.
-¿Así que quieres saberlo ahora mismo? ¿Y tú, tu también quieres saberlo ahora mismo?
-Si también.
-Bueno pues ustedes lo quisieron- dijo mientras se alejaba un poco de la mesa, y se dirigía a todos los comensales. –Amigos, ellos son mis dos amantes.
Todos los clientes que ya habían empezado a interesarse de lo que pasaba rubricaron su dicho con una ovación.
-Gracias amigos, y déjenme decirles que los quiero, pero los quiero a los dos, uno solo no me satisface, así que como no pudieron esperar a esta noche en mi casa, tendré que cumplirles su deseo y hacerlo aquí. ¿Pedro, Aldo, Quieren casarse los dos conmigo?
La algarabía de los asistentes fue el eco a su petición, enseguida se escucharon las voces de los asistentes.
-¡órale muchachos! No todos los días se recibe semejante petición de mano.
-Si Marucha yo te concedo la mano de los dos
-Y si con ellos no te alcanza te concedo también la mía.
De pronto Jorge cayó en cuenta, de que el sonido local le daba preferencia a unas voces sobre otras, por lo que siempre alguna predominaba y no era un barullo de voces, entonces entendió que aquello era una representación, apretó el muslo de Alicia y le sonrió.
-¿Qué clase de broma es esta Marucha?- grito Pedro
-¿Broma? Ninguna broma, les estoy pidiendo a los dos que formemos un par de tres.
-No puedes hablar en serio- Dijo Aldo.
-Y muy en serio o los tengo a los dos o no tendré a ninguno.
-Está bien Marucha- dijo Pedro. –Lo hablaremos esta noche en tu casa.- y así diciendo se dirigió a la puerta.
-¡Ha No!, dijiste que querías hablarlo aquí y ahora te aguantas.
-Si Pedrito no huyas.
-No seas cobarde buey
-Coño si hasta pareces mi pariente.
Estos y otros gritos, se escucharon del público.
-Qué. ¿No tienes huevos para terminar lo que empezaste?- Dijo Maruja.
-Tu bien sabes que si, ¿O que, ya no los recuerdas?
-Entonces siéntate junto a Aldo, y tomemos una decisión.
-En primera no quiero sentarme junto a ese y en segunda solo dije que quería saberlo aquí, no que quería discutirlo aquí.
Pues ahora soy yo quien quiere discutirlo aquí.- Dijo Maruja – Pues si en vez de hacerlo en público, lo hacemos en privado, eres muy capaz de querer arreglarlo golpeando a Aldo  
-Y bien merecido se lo tendría, pues bien sabía que tú eras mía y no tenia porque haberse  enredado contigo.
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