El hombre al que la muerte despreció.
Léela en mi blog, es más fácil
Cap. 63 Tercer acto.
-Tú sabes que no es verdad, lo único que me dijiste es que te gustaba, y yo te dije que a mí también.
-Pero como mi amigo, no debiste meterte con ella sabiendo que me gustaba.
-Y no crees que yo esperaba lo mismo de ti, tu también sabias que me gustaba.
-¿Les gustaba, o sea que ya no les gusto? Pregunto Marucha.
-Claro que me gustas– dijo Pedro. –Lo que no me gusta es tener que compartirte.
-¿Cuántas veces me dijeron que eran amigos y lo compartían todo?
-Si todo, pero no la mujer, no chingues. –dijo Aldo.
-En eso si estoy de acuerdo con este.
-¿Sigues sin recordar mi nombre? Acuérdate soy Aldo, no Este.
-No estés chingando.
-¡Huy! que genio. –grito alguien en el publico.
-Ya en serio. –Dijo Marucha -¿Son o no son amigos?
-Hasta hoy yo creí que si,
-¿Y entonces? ¿Qué ha cambiado? –Pregunto Marucha.
-¿Y lo preguntas? Después de lo que me hizo ¿Cómo puedo ser su amigo? –Bramó Pedro.
-Que yo sepa no te hizo nada que tu no le hicieras a él.
-No es lo mismo.
-Claro, no es lo mismo de aquí pa´ ya que de allá pa´ acá ¿Verdad?
-Sea como sea. Creo que mejor aquí la mochamos.
-Espera Pedro, no quiero perder tu amistad, así que me hago a un lado y puedes casarte con Marucha.
-Un momento -Dijo Marucha- No soy un objeto que puedan manejar a su antojo. Aquí, yo decido con quien me quedo. Y fui muy clara al decir que con los dos o con ninguno. Ustedes pueden decidir, aceptarlo o rechazarlo, pero no pueden regalarme ni pasarme como si fuera un balón. Y si por esto se acaba su amistad eso será decisión suya, no culpa mía. ¿Está claro?
-No te entiendo Marucha, ¿Por qué quieres a fuerza con los dos?
-Porque los dos me gustan Pedro, porque los quiero a los dos y porque no quiero renunciar a ninguno. Además, estoy embarazada y no sé de cúal de los dos es.
-¡Anda cabrón esa si fue buena! –Grito alguien en el público.
-¡Que! –Exclamaron al mismo tiempo Aldo y Pedro.
-Lo escucharon claramente, estoy embarazada y no sé de cual de ustedes es.
-¿O sea que te acostase con ella? –Grito Pedro, jalando del hombro a Aldo.
-No me acosté, nos acostamos, si solo yo lo hubiera hecho no habría problema alguno para saber de quién es el niño. -Respondió Aldo
-¡Así que también entre ustedes se acostaron! Nooo pos el triangulo está cabrón. –Se escucho el grito en el público.
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