martes, 7 de junio de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 65 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.

Por: Juan Mazondo A.
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Cap.65 El final de la obra.

-Es que no entiendo porque te empeñas en algo tan absurdo- replico Aldo.
-Está bien déjenme tratar de explicárselos de otra manera, ¿recuerdan como nos divertíamos los tres juntos? ¿Recuerdan lo bien que lo pasábamos cuando salíamos los tres?
-Claro que lo recuerdo.
-Y yo también, pero entre pasársela bien como tres amigos,  y compartir la misma cama hay mucha diferencia.- Acotó Aldo.
-Quizá la hay pero es mucha mayor la diferencia de vivir con uno solo de ustedes.
-¿A qué te refieres? Pregunto Aldo.
-A que me di cuenta que aun cuando me gusto hacer el amor con cada uno de ustedes, no me resulto tan agradable convivir con cada uno por separado como hacerlo con los dos juntos.
-¿Acaso, por separados te aburrimos? Pregunto Pedro.
-Acabas de dar en el clavo, Ustedes tal vez no se dan cuenta, pero llevan tanto tiempo siendo amigos, que por separado no son divertidos. ¿Y saben cuál es el principal enemigo del matrimonio?
-Tú dímelo.
-El aburrimiento. Y si no me crees pregúntaselo a cualquiera de los que están aquí, y si no viene con su esposa seguro que lo confirma.
Cuando la algarabía del público termino. El dialogo entre Pedro Marucha y Aldo continuo por algunos minutos más. Finalmente Pedro dijo.
-Está bien Marucha lo intentaremos. Solo te voy a advertir una cosa, si por obligarnos a compartir la cama contigo, un día se me antoja romperle el chiquito a Aldo, tú vas a ser la culpable.
-No vaya siendo buey, mejor te lo rompo yo.- Protesto Aldo.
Las risas del público fueron interrumpidas por el grito del encargado.
-Marucha. Creo que ya estuvo bueno de plática, hay muchos clientes que atender y por tu culpa la casa está perdiendo, así que a trabajar.
La silbatina al encargado, se interrumpió cuando predominaron los aplausos para los tres actores. Quienes después de agradecerlos, se pusieron a servir las mesas, mientras contestaban y agradecían los comentarios del los comensales a quienes atendían.
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lunes, 6 de junio de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap.64 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.

Por: Juan Mazondo A.
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Cap. 64 cuarta escena.

Cuando las risas cesaron Pedro dijo.
-Y si yo acepto al niño como mío, y te prometo quererlo igual, aun cuando resulte ser de Aldo, ¿te casaras conmigo?
-Si también me caso con Aldo sí.
-No, solo conmigo.
-Pedrito, no hagas honor a tu nombre, no seas piedra, creo que he sido muy clara los dos o ninguno. ¿Qué deciden?
-Es que esta cabrón, ¿Cómo compartir la mujer? No jodas.
-¿Por qué no? no dijeron que desde niños lo compartían todo. ¿Por qué pueden compartir las cosas y no los afectos?
-No es lo mismo, además los afectos los podemos compartir. Fuimos amigos los tres. ¿O no?
-¿Y que cambia?
-Por favor Marucha, no es lo mismo compartir una amiga que compartir a la esposa.
-Además la ley no permite los matrimonios múltiples –Dijo Aldo.
-Pero las sociedades de convivencia, sí.
-Que yo sepa, esas solo permiten la unión de dos personas sin importar el sexo, pero no tres o más. –Apunto Aldo.
-Pero tampoco especifica que no. Así que podemos inaugurar los tríos.
-Un momento.- Dijo Pedro –Están hablando como si ya lo hubiésemos aceptado, y al menos yo no lo acepto.
-¿Y cómo amiga si me aceptas?
-Como amiga claro que te acepto.
-Pues entonces no firmamos nada y se vienen los dos a la casa.
-No, no puedo compartirte ni como amante.
-¿No me contaste que una vez compartiste a una servidora publica con Aldo?
-Pero tú no eres una puta.
-Pues si ese es el problema, les cobro.
Las risas y gritos de los comensales no se hicieron esperar.
-Dime Marucha- Dijo Aldo-  por qué no puedes aceptar casarte solo con uno de nosotros, yo puedo ser un buen padre para tu hijo, y creo que como amante no lo hago tan mal.
-Cierto, no eres un mal amante, eres tierno e imaginativo, y logras encenderme y elevarme a la cumbre del placer, lo malo, es que cuando terminas me dejas colgada allá arriba.
Las voces de público no se hicieron esperar.
-Ya lo oíste Aldo, no le das batería.
-Resulto mucha mujer para ti.
-Debes comer más ostiones.
Marucha se volvió al público y dijo –Ni griten tanto, porque si les pregunto a sus mujeres, seguro no quedaran muy bien parados.
Y volviéndose a Pedro le dijo. –Y tú aun cuando eres muy fogoso y casi salvaje para hacerme el amor, tampoco eres capaz de terminar conmigo, y no tienen porque sentirse mal, ningún hombre es capaz de lograrlo, por eso cualquier mujer normal y saludable necesita por lo menos dos maridos.
Nuevamente la algarabía del público se dejo escuchar.
-Eso será contigo Marucha.
-Mi mujer solo me necesita a mí
-Es que no me has probado preciosa.
-Conmigo es al revés Marucha, yo necesito dos mujeres.
Marucha espero que se calmaran y luego dijo. –Sí, yo se que todos ustedes son muy hombres, y no lo discuto, lo que cuestiono es la sinceridad de las mujeres, porque por la educación que hemos recibido, por eso que llaman moral, o por no conocer más que un hombre y no poder comparar. No han tenido la sinceridad de reconocer que con uno no les basta.
-Te equivocas a mí el mío si me llena- le grito una mujer del público.
-Pues en mi caso no es así.- Replico Marucha. –Así que o consigo dos o no me caso.
-¿Y prefieres ser una madre soltera, a casarte con uno solo de nosotros?- Pregunto Aldo.
-Yo jamás hable de ser madre soltera, si no hay boda no hay bebe.
¡¿Qué?! ¿Te atreverías a abortar?- Se asombro Aldo.
-Según la ley, no sería un aborto, aun no tiene las doce semanas.
-La ley podrá decir misa, pero un aborto es un aborto, sea a la semana o a los ocho meses. –Dijo Aldo enojado.
-Pues yo acepto lo que la ley dice, y si la ley dice que un feto, no es un embrión humano hasta las doce semanas, para mí vale. ¿O usted qué opina Don?- Pregunto dirigiéndose a Jorge.
-Yo en eso no tengo opinión- respondió Jorge –Solo te puedo decir que contrario a lo que opina la ley, para la iglesia católica un feto es un ser humano desde el momento de la concepción. Mientras que para una madre judía, un feto, es un feto, mientras no se ha graduado en la universidad.
La carcajada del público rubrico la ocurrencia.
-Pues yo no estoy de acuerdo con que abortes a mi hijo- dijo Pedro.
-¿Y quien dijo que es tuyo?
-Yo tampoco estoy de acuerdo, tú misma dijiste que es de uno de los dos.
-Pues ambos tienen la solución en sus manos. Y no veo porque les resulta tan difícil aceptarlo, según recuerdo los dos lo disfrutaron y mucho cuando lo hicieron.
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domingo, 5 de junio de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 63 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.
Por: Juan Mazondo A.
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Cap. 63  Tercer acto.

-Tú sabes que no es verdad, lo único que me dijiste es que te gustaba, y yo te dije que a mí también.
-Pero como mi amigo, no debiste meterte con ella sabiendo que me gustaba.
-Y no crees que yo esperaba lo mismo de ti, tu también sabias que me gustaba.
-¿Les gustaba, o sea que ya no les gusto? Pregunto Marucha.
-Claro que me gustas– dijo Pedro. –Lo que no me gusta es tener que compartirte.
-¿Cuántas veces me dijeron que eran amigos y lo compartían todo?
-Si todo, pero no la mujer, no chingues. –dijo Aldo.
-En eso si estoy de acuerdo con este.
-¿Sigues sin recordar mi nombre? Acuérdate soy Aldo, no Este.
-No estés chingando.
-¡Huy! que genio. –grito alguien en el publico.
-Ya en serio. –Dijo Marucha -¿Son o no son amigos?
-Hasta hoy yo creí que si,
-¿Y entonces? ¿Qué ha cambiado? –Pregunto Marucha.
-¿Y lo preguntas? Después de lo que me hizo ¿Cómo puedo ser su amigo? –Bramó  Pedro.
-Que yo sepa no te hizo nada que tu no le hicieras a él.
-No es lo mismo.
-Claro, no es lo mismo de aquí pa´ ya que de allá pa´  acá ¿Verdad?
-Sea como sea. Creo que mejor aquí la mochamos.
-Espera Pedro, no quiero perder tu amistad, así que me hago a un lado y puedes casarte con Marucha.
-Un momento -Dijo Marucha- No soy un objeto que puedan manejar a su antojo. Aquí, yo decido con quien me quedo. Y fui muy clara al decir que con los dos o con ninguno. Ustedes pueden decidir, aceptarlo o rechazarlo, pero no pueden regalarme ni pasarme como si fuera un balón. Y si por esto se acaba su amistad eso será decisión suya, no culpa mía. ¿Está claro?
-No te entiendo Marucha, ¿Por qué quieres a fuerza con los dos?
-Porque los dos me gustan Pedro, porque los quiero a los dos y porque no quiero renunciar a ninguno. Además, estoy embarazada y no sé de cúal de los dos es.
-¡Anda cabrón esa si fue buena! –Grito alguien en el público.
-¡Que! –Exclamaron al mismo tiempo Aldo y Pedro.
-Lo escucharon claramente, estoy embarazada y no sé de cual de ustedes es.
-¿O sea que te acostase con ella? –Grito Pedro, jalando del hombro a Aldo.
-No me acosté, nos acostamos, si solo yo lo hubiera hecho no habría problema alguno para saber de quién es el niño. -Respondió Aldo
-¡Así que también entre ustedes se acostaron! Nooo pos el triangulo está cabrón. –Se escucho el grito en el público.


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jueves, 19 de mayo de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 62 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.
Por: Juan Mazondo A.
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Cap.62  Segundo acto.

-¿Qué clase de juego es este?- rugió el llamado Pedro.
-Si Marieta ¿a qué estás jugando?- pregunto Aldo el otro chico.
-Si les interesa, ya les dije, vayan a mi casa a las hora que salga ahora tengo que trabajar.- Dio media vuelta para irse pero Pedro la tomo del brazo.
-No, no en tu casa, quiero saberlo ahora mismo.-Exigió Pedro.
-¿Así que quieres saberlo ahora mismo? ¿Y tú, tu también quieres saberlo ahora mismo?
-Si también.
-Bueno pues ustedes lo quisieron- dijo mientras se alejaba un poco de la mesa, y se dirigía a todos los comensales. –Amigos, ellos son mis dos amantes.
Todos los clientes que ya habían empezado a interesarse de lo que pasaba rubricaron su dicho con una ovación.
-Gracias amigos, y déjenme decirles que los quiero, pero los quiero a los dos, uno solo no me satisface, así que como no pudieron esperar a esta noche en mi casa, tendré que cumplirles su deseo y hacerlo aquí. ¿Pedro, Aldo, Quieren casarse los dos conmigo?
La algarabía de los asistentes fue el eco a su petición, enseguida se escucharon las voces de los asistentes.
-¡órale muchachos! No todos los días se recibe semejante petición de mano.
-Si Marucha yo te concedo la mano de los dos
-Y si con ellos no te alcanza te concedo también la mía.
De pronto Jorge cayó en cuenta, de que el sonido local le daba preferencia a unas voces sobre otras, por lo que siempre alguna predominaba y no era un barullo de voces, entonces entendió que aquello era una representación, apretó el muslo de Alicia y le sonrió.
-¿Qué clase de broma es esta Marucha?- grito Pedro
-¿Broma? Ninguna broma, les estoy pidiendo a los dos que formemos un par de tres.
-No puedes hablar en serio- Dijo Aldo.
-Y muy en serio o los tengo a los dos o no tendré a ninguno.
-Está bien Marucha- dijo Pedro. –Lo hablaremos esta noche en tu casa.- y así diciendo se dirigió a la puerta.
-¡Ha No!, dijiste que querías hablarlo aquí y ahora te aguantas.
-Si Pedrito no huyas.
-No seas cobarde buey
-Coño si hasta pareces mi pariente.
Estos y otros gritos, se escucharon del público.
-Qué. ¿No tienes huevos para terminar lo que empezaste?- Dijo Maruja.
-Tu bien sabes que si, ¿O que, ya no los recuerdas?
-Entonces siéntate junto a Aldo, y tomemos una decisión.
-En primera no quiero sentarme junto a ese y en segunda solo dije que quería saberlo aquí, no que quería discutirlo aquí.
Pues ahora soy yo quien quiere discutirlo aquí.- Dijo Maruja – Pues si en vez de hacerlo en público, lo hacemos en privado, eres muy capaz de querer arreglarlo golpeando a Aldo  
-Y bien merecido se lo tendría, pues bien sabía que tú eras mía y no tenia porque haberse  enredado contigo.
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domingo, 15 de mayo de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 61 Bolg novela.

El hombre al que la muerte despreció.

Por: Juan Mazondo A.
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Cap. 61 Comienza representación.

-Les han de haber dicho putos, igual que a este pinche negro- Dijo en broma Pilar.
-Si te quedas a dormir conmigo esta noche, vas a adorar a los putos, sobre todo porque descubrirás que dios me favoreció en exceso con el atributo más famoso de mi raza.- Le replico Tomy el negrito del grupo.
-Pues sí, pero también te dio dos ruedas, por eso eres bicicleta.
-Son nalgas pendeja, y no es por presumir, pero están más buenas que las tuyas, dijo Tomy dándose un par de nalgadas.
Cuando las risas terminaron. Pilar pregunto.
-Y como te convenció Alicia de venir a este lugar.
 Fue Alicia quien respondió
-Dijo, sé mi guía y  sorpréndeme. Así que espero que le guste lo que elegí.
-Estoy seguro que le encantara.- Dijo uno de los compañeros de mesa
Una hermosa jovencita trajo las bebidas que habían pedido y se siguió a la mesa de al lado a entregar la que aún le quedaba en la charola.
-Tu Paris de noche, ¿quiere probarlo para ver si quedo a tu gusto?
-Con gusto preciosa- respondió el joven a quien le entrego la bebida, mientras le dedicaba su mejor sonrisa.
-¿No te gustaría sentarte conmigo? Aquí sobra un asiento.
-¿No preferirías que me sentara yo?- Dijo molesto un joven que acababa de entrar.
-¡Pedro!- Exclamo la mesera. –Por favor, no vengas a hacer un escándalo.
-Pues entonces no estés coqueteando con ese.
-Ese tiene su nombre, y bien que lo sabes Pedro, apoco ya se te olvido como me llamo, y sí, porque  no, si quieres puedes sentarte junto a mí. Pero la vedad la prefiero a ella.
El llamado Pedro se acerco a ellos y dijo. -¿Puedo saber porque te andas metiendo con mi chica?
-¿Tu chica?, hasta donde yo sé, ella es mi chica, no la tuya.
-No vaya siendo cabrón. Marieta ¿quieres aclararle a este imbécil que yo soy tu novio?
-No, no lo quiero
-Lo viste, te quedo claro que yo soy su hombre.
-Tampoco fíjate, y vamos haciendo una cosa, porque no se van los dos y nos vemos en mi casa cuando termine de trabajar.
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miércoles, 11 de mayo de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap.60 Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.
Por: Juan Mazondo A.
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Cap. 60 La tapa de la olla exprés.

Tomaron asiento en las únicas sillas vacías, Jorge se imagino que en otros tiempos, en lugar de las sillas de respaldo alto, debió de haber bancas largas y sin respaldo. Alicia pidió bebidas para ambos.
-¿A qué se refiere, cuando dice que esta es la tapa de la olla Express?- pregunto Aldo uno de los comensales.
-Por supuesto al nombre del lugar, pero eso es algo que todos ustedes ya saben.
-Pues me va a perdonar, pero al menos yo no lo sé. ¿Alguno de ustedes tiene idea de porque aquí el amigo de Alicia, se refiere a nuestro antro como la tapa de la olla Express?
Todos negaron saberlo y Andrés uno de los del grupo dijo:
-Yo una vez le pregunte al dueño de donde salió el nombre del lugar. Pero me dijo que cuando lo compro ya se llamaba así, y como así era conocido, pues así lo dejo.
-Bueno abuelo- Dijo Pilar. Otra de las compañeras de mesa. –Me temo que tendrás que explicarnos eso de la olla Express.
-No seas cargada- Dijo Alicia -¿Cómo que abuelo?
-No tiene importancia- Dijo Jorge –Por lo demás es cierto soy abuelo. Así que ninguno de ustedes, recuerda lo que fue la “Movida Madrileña” ¿Pues qué clase de españoles son? Porque me imagino que todos son españoles.
-Todos ellos si- Dijo el único negro del grupo –Yo según mi madre desciendo de los esclavos africanos negros que llevaron a América y nací en New York. Aunque crecí en España.
-Ya tú, cállate, que lo que nos interesa no es tu historia, sino la historia de la movida, así que diga Don, como dice que dijo que estuvo la cosa.
-Bueno lo que sin duda, todos ustedes saben es que en su país hubo un dictador llamado Francisco Franco. ¿Lo recuerdan, verdad?
-Tanto como recordarle- dijo Pilar –aquí el único que tiene edad para eso es usted, nosotros en ese entonces no éramos ni proyecto. Si de eso hace casi 100 años, coño.
Cuando las risas se calmaron Alicia dijo.
-Si no dejas de interrumpir nunca acabaremos de enterarnos. Por favor prosigue.
-Está bien, pues Franco en su país además de dictador se convirtió en el guardián de la fe y la moral de España, en su tiempo no solo estaban prohibidas las expresiones públicas que pudiesen considerarse eróticas. Sino que ni aun los extranjeros, podían introducir al país revistas ahora consideradas tan inocentes como el Play Boy, pues cualquier artículo que a juicio de los aduaneros fuese contrario a las buenas costumbres, se recogía en la aduana, aunque ofrecían devolverlo al salir del país.
-¿Y eso que tiene que ver con lo de la movida?
-Que al morir Franco, la parte de la población española que se sentía oprimida por sus prohibiciones, exploto como olla Express a la que se le bota la tapa, y creó un movimiento al que se conoció como La Movida Madrileña.
-¿Y eso que fue?
 -Básicamente. Fue una puesta a tiempo de España dentro de los movimientos sociales, culturales y musicales del resto del mundo, solo que no en forma gradual sino de un solo golpe. Almodóvar, gana un Oscar, despegan grupos como Mecano y Alaska y  a los jóvenes, les dio por salir a divertirse todas las noches. Tanto que el barrio de Lavapiés tenía más aglomeraciones a las tres de la mañana que a las doce del día.  Hacían una especie de recorrido por un circuito de bares, dando rienda suelta a su sexualidad, tanto, que aun los gay fueron por primera vez visibles en España. De hecho algunos suponen que fue un grupo de ellos quienes empezaron este movimiento con los pelos de colores y las Rokolas. Aunque para ser sinceros no sé si el termino gay ya se usaba, o se les conocía de otro modo.
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domingo, 1 de mayo de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Prologo. Blog novela.

El hombre al que la muerte despreció.

Por: Juan Mazondo A.
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Si, aunque usted no lo crea. a estas alturas el:

Prologo.

 
Una historia verdadera. O falsa lo mimo da.

Hace muchos años, leí, o me contaron, la verdad ya no lo recuerdo, que al final de la segunda guerra mundial. El capitán de un barco, viendo que su tripulación estaba agotada decidió detener el barco y mando hechar el ancla a unas millas de una costa solitaria. A la mañana siguiente, cuando quiso poner el barco en marcha, un marinero llego corriendo y sumamente alarmado le dijo:
–¡Capitán! Hay una mina de contacto muy cerca del barco.
El capitán fue a ver y efectivamente a solo unos metros de la embarcación flotaba una mina, que de hacer contacto con el barco seguramente lo hundiría. Por más que se devano los sesos, el capitán no logro encontrar la forma de deshacerse del artefacto. Entonces reunió a todos los marineros y les dijo:
–Señores, como pueden ver nos encontramos en un  grave peligro, si enciendo los motores es muy posible que la mina sea atraída hacia el barco y la explosión causara graves daños. Dado que no se me ocurre como evitar el desastre, les pido que me apoyen con todas las ideas que se les ocurran.
Los marineros estuvieron exponiendo ideas, todas las cuales fueron desechadas pues implicaban tocar la mina, con lo cual se podía provocar la explosión, de pronto un marino propuso.
–¿Y sí nos juntamos todos y le soplamos?
La tripulación se burlo de la propuesta, y le reclamaron que no era hora para bromas. En eso, otro marino que se había quedado pensando en lo que su compañero dijera exclamo.
–¡Eso es! Usemos el aire comprimido paras alejar la mina.
Y esa fue la fórmula para salvarse del desastre.

Con esta novela “La Segunda Vida De Jorge Amorena”
Lo único que pretendo es; como el marinero que propuso juntarse y soplarle entre todos, dar algunas ideas que si bien, no son ni geniales ni originales y muy probablemente ni siquiera practicas, si sirvan para que otra persona encuentre las ideas para arreglar algunos de los graves problemas que nos aquejan como son: Los costos y males que se derivan de los políticos que padecemos, el calentamiento global, el narcotráfico, la violencia que padecemos y otros males tal menos graves que estos, pero que de alguna manera nos arruinan el paso por esta vida. La única vida que tenemos.
Sin embargo no pretendo pontificar sino divertir, así que ojala y la disfruten. Y sí además logro que alguien convierta el soplémosle, en usemos el aire comprimido, el objetivo quedara más que cumplido.

                                                El Autor. Juan Mazondo A.
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