domingo, 16 de enero de 2011

La segunda vida de Jorge Amorena. Cap. 3 Blog-novela

El hombre al que la muerte despreció


La duda Cap. 3

-Mientras lleva a cabo la cremación, permítame al menos un par de días para estudiarlo.- Pidió el médico.
-Ya le dije, que no quiero que esto se convierta en un circo.
-No tiene porque serlo, los medios no tienen porque que saber nada.
-¿Y cómo piensa evitarlo, si ya están aquí?
-Si usted está de acuerdo,- dijo el jefe de policía –podemos decirles que el cuerpo será trasladado a la morgue para ser incinerado, pero que se les permitirá pasar uno por uno para que cada quien tome una fotografía. De esta forma espero que podamos quitárnoslos de encima.
-Está bien, pero solo serán un par de días, después será cremado.
-Es su decisión y tiene usted perfecto derecho ello.- Remato el médico.
-Está bien, hagámoslo.
Cuando los periodistas hubieron tomado sus fotos, y después de la entrevista en que el señor Amorena les indico que el cadáver seria incinerado, se procedió a subir el cuerpo en la carroza de la morgue en la cual, Jorgito, se subió junto con el cadáver de su abuelo a pesar de las protestas de su padre. Cuando tiempo después llegaron al anfiteatro, y mientras colocaban el cadáver en la plancha y procedían a lavarlo, Jorgito se acercó a su padre y en secreto le dijo.
-Papa, observa esto- mientras le mostraba las tomas que había hecho.
-¿Qué cosa?
-No estoy muy seguro, pero si te fijas bien, da la impresión de que quiere abrir los ojos.
-¿Pero qué tonterías estás diciendo?
-Y eso no es lo importante, fíjate en esto, ¿lo ves? ¿Ves como abre ligeramente la boca?
-Si... ¿Pero, qué haces tú metiendo los dedos en la boca de tu abuelo?
-Es que tenía una nota dentro, mírala.- Dijo tendiéndole un pequeño pedazo de papel.
El señor Amorena, leyó la nota que le tendía su hijo.
El despreciado de la muerte, no debe volver a la tumba.
-¿Pero, que significa esto?
-No lo sé, pero es tan raro. ¿Y si estuviera vivo?
-¿Te has vuelto loco?
-A lo mejor, pero piénsalo, antes de que este medicucho le meta cuchillo
El médico y su ayudante, terminaron de lavar y secar el cuerpo que habían colocado sobre la plancha, iluminada por un fuerte reflector, y el doctor comento. –Es increíble, si no supiera que es imposible, juraría que esta sudando.



-Doctor.- dijo de pronto el señor Amorena – He cambiado de opinión, ya no quiero que se le haga ningún estudio.
-Pero usted me había prometido…
-Lo sé, pero como le digo, he cambiado de opinión.
-Tengo testigos de que usted me dio su autorización…
-¿Estas grabando Jorge?
-Si
-Y yo tengo de testigo a la cámara, de que ahora le revoco la autorización, el cuerpo será incinerado sin más trámites.
Continuara…

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